La falsa profundidad, la falsa humildad y la moda de buscar maneras de conectar con uno mismo y con el otro desde un punto que se ignora completamente lo que les rodea, convirtiendo al individuo en un ser egoísta y egocéntrico, se cargan de supuestos saberes de filosofía estoica, magia ancestral, pseudo espiritualidad, ejerciendo una "parafrasis" de conveniencia, un dogmatismo que muy lejos de conectar con el otro, deforma la realidad para camuflar su propio vacío, su carencia de moral, de justicia, de integridad, de criterio o de cualquier posibilidad de conexión auténtica, .
Comienza todo como una necesidad de atención, el ser visto como un individuo diferente al resto, con un ego diafraAzo de solidaridad, benevolencia forzada, personas que muestran una felicidad impostada, una caricaturización que utilizan de modo egolotra para ocultar su desagrado, malestar, ignorando todo tipo de problemas o incomodidad real ,conformandose con un entorno que no es sano y que carece de criterio. A pesar de su disconformidad sostienen el sistema por miedo al rechazo de la masa que también sostiene esta máquina destructora de almas, sacrificando su propia autenticidad y sus convicciones para no incomodar al grupo. Luego nos preguntamos por que la sociedad está en silencio ante las injusticias y por que no hay reacción, ni manifestación de inseguridad, por que no hay queja de lo que atenta contra tus derechos fundamentales. Están más pendientes de su interior y en parecer solidarios que en ser auténticos, fieles y honestos en su proceso de crecimiento. Parece ser que han caído en la trampa de creer que viven en un entorno libre sin importar lo que al de al lado realmente le suceda, sin mostrar un pequeño gesto de interés para "no quedar mal" ante la mirada ajena.
La necesidad de encajar sin ser visto como "hereje", es más fuerte que la propia injusticia.


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