sábado, 2 de mayo de 2026

Mirror on the wall ...

Y cuando no fluye, no voy a insistir. No me voy a obligar a estar, a sonreír o a conversar. Porque cuando no fluye, el silencio pesa y el ruido toma forma de masa plástica; como una capa de hierro con un halo vacío que ocupa todo el lugar, apoderándose de la paz.

​Y es indiscutible: no hay nada más que hacer, nada de qué hablar, más que marcar un STOP. Porque lo que ayer fluía, hoy no, y eso no me hace la única responsable de los hechos, aunque mi exagerada reacción al ignorar o parar lo que antes funcionaba "como una máquina empática traga miserias" haga que lo parezca.

​Cada uno es responsable de su propio crecimiento y de su entendimiento con el entorno. No hay opción a amoldarte, a quedarte instalada en tu viejo "yo" para conformar y no incomodar a aquella masa de personas que se acostumbraron a un viejo patrón personal; ese que les servía como excusa para ocultar sus defectos mientras te apuntaban con el dedo.

​Ahora apuntan a la nada, porque ya no soy la misma de antaño, ni siquiera la misma de ayer, ni la misma de hace una hora. Estás apuntando intentando escapar de la ignorancia de tu ego; escapas de lo que te hace sentir pequeño, de la incertidumbre que te genero mientras me miras... porque ya no me conoces.

​Me presento: mi nombre es Erika Fichera y, probablemente al día de hoy, ya no me conozcas.